La Busqueda (6)

Capítulo 28

La tercera cajita se cayo por el pegaso de Luis Manuel, pero era diferente. La cajita era de color negra, una negra brillante. También eran negras las cartas. Las letras no estaban escritas en blancos, no. Ni en azul ni rojo. No vieron ninguna letra, ni siquiera Luis Manuel.

Además, ya todo se puso oscuro. Llego una brisa, pero no refrescante como la que metió a la ventana de la casa de Elizabeth, pero una brisa de frio como la del cerrito a las afueras de La Maya. La verdad es que les dio miedo y Luis Manuel se deslizo a su mano sucia dentro de la de Amanda.

Y llovió.

Llovió con fuerza. Gotas grandes se bajaron de los nubes gigantes y enojados, y atacaron al piso, que reacciono por tirar arriba un vapor caliente. La lluvia se mojó a las aventuristas y empezó a mojar a los papelitos negros.

¿Como vamos a ver la pista?

¿Como vamos a encontrar el tesoro?

Capítulo 29

De nuevo Amanda pensó que la búsqueda iba a terminar y que tendría que rendir. Todo era tan difícil y confuso y estaba agotada, y hasta con su hermano y amiga no pudo superar este desafío.

De repente, la lluvia se paró.

De hecho, no paro, solo paro de mojar a ellos. Siguió bajando con fuerza.

La tres se miro por encima y vieron que estaban protegidos por una paragua grande y negra. Sosteniendo el paragua era una figura delgada con cabello rizado y quien quedo escondido por la oscuridad de las nubes.

Entonces, la figura hablo:

“Amanda, I will always be your friend!”

“Kerena!!!!”

Y de nuevo Amanda abrazo a ‘una amiga’.

Capítulo 30

El corazón de Amanda estaba llenando con alegría. Elizabeth, Luis Manuel y Kerena. Juntos.

Al mismo tiempo, aun no había encontrado el tesoro y los papelitos negros de la pista de B se quedaron sin interpretar. Sin decir nada, Kerena tomo la flecha negra desde la mano de Amanda y la paso por encima de los papelitos. Se revelaron nueve letras.

N C A A L S B W K

Pareció un SMS de Luis Manuel.

Con otro toque de la flecha negra, Kerena hizo que los papelitos volaren y aterrizaron en las manos abiertas de Amanda.

BLACK SWAN

Amanda miro a los ojos de Kerena. Ojos morenos, amables y familiares. Los papelitos no fueron las únicas cosas que se le hizo a volar durante las ultimas horas. En este momento, se quedo una sola cosa que hacer.

Capítulo 31

El paragua se pegó el piso y las tres amiguitas bailaban por la lluvia cantando en voz alta y con pura alegría:

“Do your thang, do your thang with me now.”

Se pusieron locas y se mojaron hasta el hueso cantando:

“What’s my thang, what’s my thang, tell me now.”

Luis Manuel no sabía si debe escapar o bailar, pero por lo menos se bañó.

Los turistas estaban tan captivados que salieron del café, a pesar de la lluvia, con sus cameras puestos, y las amigas les gritaron:

“Film it now, film it now, do you hear me?”

La canción dejo a los cuatro cansados, mojados y muy felices, y con una gran pregunta:

¿Que se dice la letra A?

Capítulo 32

Lo que no se dieron cuenta es que los turistas no eran las únicas personas viendo el baile por la lluvia. Pasando por La Alameda fue alguien más, que tomo mucho interés en la actuación.

Paparazzi.

Si, pues, había llegado El Chacal por La Alameda también. Después de su actuación al Carnaval le antojo un cafecito y un helado. Se acerco a Amanda para ofrecerla la oportunidad de cantar un dueto en su próximo álbum, pero antes de que pudo hacer la pregunta, el paparazzi interrumpió.

“Chacal, ¡Chacal!” gritaron en su manera mandona, con sus cameras listas.

“¡Chacal, quítate de la foto!”

Y Amanda les dio su mejor sonrisa.

Capítulo 33

Despues de salió el sol de nuevo, El Chacal le dirigió también a la última pista, y muy, muy cerca del tesoro.

Se les mando a una cabaña. Una cabaña linda, con una soga roja como las de los discos elegantes en Europa. El Chacal bajo la soga para que se pasaron ellos, y nadie más.

“Adiós muchachos,” les dijo, “…y Barbie, la oferta se queda.”

Con eso se fue.

Lo que vieron por dentro hubiera sido imposible de creer, si no lo habían visto con sus propios ojos. Algo increíble, asombrosa.

Pero lo más impresionante se quedó detrás del tesoro. Algo aun mas importante. Había una señal colgada por el techo, hecho de cuatro letras. No cuatro letras mescladas para arreglar. Cuatro letras sencillas.

AMOR

Debajo de la señal se pararon los papas de Amanda.

“Mi hija, lo lograste, este es su tesoro.”

Capítulo 34

El tesoro lleno la cabaña.

Chocolate.

¡Un montón de chocolate!

Barras de chocolate, chocolate dentro de caramelos, un gran pastel de chocolate, una fuente de chocolate que solo había visto en las películas y que creía que no era real, licuados de sabor chocolate…

Chocolate, chocolate, chocolate…

¡Si, esta búsqueda valió la pena!

Rodeada por la gente que ama, después de una aventura tan emocionante, difícil, confuso, había solo una cosa más que hacer:

Decidir cual chocolate iba a comer primero.

Saco una fresa y la metió a la fuente de chocolate.

Que rica…

“Mmmm, me pregunta,” dijo a los demás, “…si se puede meter a una mora en la fuente de chocolate,” y Elizabeth se puso a correr.

Se burlaron, se rieron, lloraban con placer y reflejaron en esta noche de locura que empezó en las calles de La Maya.

Mientras empezar el banquete, Amanda miro algo de la esquina de su ojo. Detrás de una gorra y lentes grandes, alguien se escondió. Amanda no sabía quién fue, pero cuando sonrió, vio un espacio, muy pequeño, entre los dientes del frente. Hecho un vistazo a todo el chocolate, y dijo a Amanda,

“¡Que nadie te lo quita!”

El fin

Image: DaYsO

La Busqueda (5)

Capítulo 20

Mientras Amanda remontarse de nuevo al rumbo al tesoro, le toco ver que el sol se estaba anunciando sobre la bahía y que estaban dispersando la gente. La música se bajó y la gente cansada, sudada y feliz ya regresaron a casa o a cualquier lugar para descansar por donde se cayeron. Las flotas se pararon juntas y los bailarines tomaron mucho cuidado en quitar a sus disfraces – hasta el próximo año.

Desde arriba vio a sus nuevos amigos meter a sus coches y regresar a donde sea regresan cantantes como Chacal y Laritza. Vio también los fans de sus nuevos amigos pasar sobre algunas letras escritos en blanco. Cada paso de la gente revelo las letras A, R y R y se lo hizo que Amanda acordó del concierto que dio a todos sus fans y como sintió cantar y bailar frente a tanta gente adorante. Fue una noche de locura.

Suavemente el cisne la llevo sobre el carnaval hacia la bahía y escenas al azar capturaron su atención. Como una escena rara. Algo que nunca había visto.

Vio una persona, quizás una mujer, joven con cabello largo. Fue difícil ver, por la oscuridad y por el grupo de locos que le rodeo. Amanda solo sabia que fueron extranjeros porque cada vez que brillo el flash de sus cameras, mostro su piel tan blanca que se dio luz a la noche.

Vio también que se cayó, dentro del grupo, una flecha negra.

Capítulo 21

Un autobús se destacó.

No por su color ni su tamaño. Pareció igual a cualquier autobús por esa ruta. Se destaco porque viajo a la dirección contraria de los demás autobuses. Por la luz débil del amanecer, Amanda vio que un solo autobús viajo desde La Maya hacia Santiago. A esta hora, después del carnaval, ¿quién estaría viajando a Santiago?

Capítulo 22

De repente, Amanda estaba volando rápidamente, muy rápidamente.

Cada bate de las alas del cisne borroso la escena de abajo y le llevo mas cerca a su tesoro. Tan rápido que no le dio tiempo de pensar en el autobús viajando a Santiago ni en lo que habia pasado con Elizabeth, ni en como encontrar al tesoro. Solo se dio cuenta que con cada bate de alas estaba acercando al premio misterioso.

Solo fijo en el sol que empezó de subir sobre el horizonte y que estaba bailando encima de las aguas tibias de la Bahía de Santiago. Sintió la esfuerza de las alas, pero no le dio miedo, solo confianza que estaba en buenos manos.

Mientras el sol subió más y más alta, Amanda reconoció algunos detalles de la bahía y los lugares que había visitado con sus amigas por pasear, montar patineta o tomar helado.

¡Yo moriría por un helado ahorita!

Dentro de poco, el cisne bajo la velocidad de sus alas y con mucho cuidado dejo Amanda en el piso. Amanda giro para agradecer al cisne y hacerle todas las preguntas que llenaron su mente desde que el cisne le saco de las manos de los fans de ARR, pero no pudo. Con el sol subiendo, el cisne empezó a desaparecer a la nada, hasta que no quedo casi nada mas aparte de los ojos morenos, amables y familiares.

“See you beautiful Amanda.”

Y con eso regreso a la nada.

Capítulo 23

De nuevo Amanda estaba sola.

Confundida.

Cansada.

Frustrada.

Sabía que estaba cerca de un gran tesoro, pero no sabía que era. ¡Y no le gusta esperar!

¿Y porque los ojos del cisne son familiares?

¿Y porque me hablo en inglés, see you beautiful Amanda?

Pues, claro que soy bonita, es obvio.

¿Pero qué significa?

Amanda le puso a pensar con todo su esfuerzo y con una mente tan agotada. Ignoro el cansancio y pretendo resolver a la rompecabeza.

See you, adiós, hasta luego, nos vemos…

See you…

¿¿C, u…??

C U

Beautiful Amanda

B

A

C U B A

Si, claro… CUBA, he de ser otra pista.

¡¡¡Soy mucho más de una cara bonita!!!

Capítulo 24

La Barbie Cubana agradeció el cosmos por su belleza y corro hacia la señal de CUBA en La Alameda de la bahía. El calor del día aún no ha llegado y el clima sintió muy agradable mientras el día y los pájaros se despertaron. Era tan agradable que al rumbo a la señal Amanda tuvo un minuto de parar por un panecito y un café.

“No puedo empezar mi día sin un cafecito!”

Además, no he comido nada desde que metió a la casa de una amiga hace muchas horas, y antes de cantar sola y con El Chacal, y volar encima del Carnaval con un cisne quienes ojos morenos fueron amables y familiares.

¡Que hambre!

La flaquita pidió otro panecito, y otro café. Y después de comer un tercero panecito, siguió con la búsqueda.

Capítulo 24

Amanda busco por frente, por atrás y por encima de la señal por la pista que se revelaría al tesoro.

He de estar cerca.

Hasta toco la señal para ver si la pista estuvo por dentro. No estuvo por dentro, pero la fuerza del toque de sus brazos fuertes hizo caer una cajita desde la letra C. La cajita era blanca por todos lados aparte de la letra C escrito en negro. Amanda la abrió con prisa y vio seis papelitos pequeños y cuadrados, también de blanco.

¿Que podría ser?, le pregunto.

No se dice ARMY esta vez, y no pudo preguntar a Elizabeth esta vez. No, esta vez estaban escritos otras letras.

Capítulo 25

Seis letras, nada más.

O,R,C,I,N,A

Amanda, siendo muy inteligente, se dio cuenta que tuvo que arreglar las letras para revelar la pista.

RICONA

NORACI

INARCO…

Entonces, un manito apareció. Un manito cubierto con algo pegajoso. Con unos dedos pequeños y sucios, arreglo a las letras, en una palabra:

CARINO.

Los deditos resolvieron la rompecabeza tan rápidamente que Amanda no tuvo tiempo ver a su ayudante hasta que leo la palabra. Cuando miro al dueño de los dedos, vio un hombrecito de dos años escondido detrás de una gran sonrisa de helado. A Amanda le pidió;

¿Un besito?

Capítulo 26

Eso fue el chiste. Eso fue la manera de descubrir el tesoro.

Por fin.

Amanda empezó a tocar la letra U, y a Luis Manuel le gustó mucho este juego así que pego la señal con todo su esfuerzo hasta que cayo otra cajita blanca de la señal. Luis Manuel tiro las letras por el piso. Debajo del helado se pudo ver cinco letras, escrito en negro:

C I A U N

ACIUN? ¿Acción? No, ARR no estaba haciendo otro video de música. Amanda estaba al punto de resolver la rompecabeza cuando su hermanito se rio. Todos los papelitos se pegaron a sus dedos por el montón de helado en sus manos, y le dio a su hermana una mirada traviesa.

¡Vengo por ti!

Y Amanda puso a perseguir a Luis Manuel, quien se rio y corro por la derecha y la izquierda.

¡Que rápido es!

De repente, se paró.

Lo que vio le sorprendió, y a Amanda también.

Capítulo 27

Un grupo de turistas, con piel del color de la luna, muy animados y locos, barajo por La Alameda tomando foto tras foto de alguna mujer o muchacha al centro del grupo. Solo dispersaron al escuchar los primeros sonidos de Guajira Guantanamera tocado por u grupo de trova dentro de un café.

Surgida del grupo una mujercita, delgada con pelo largo.

¡¡¡¡¡Lisa!!!!!

¿Qué te paso? ¿A dónde fuiste?

Elizabeth echo un vistazo al grupo de turistas y explico,

“Piensan que soy Elizabeth, la reina de Inglaterra.”

Luis Manuel corrió a Elizabeth y le dio un abrazo lleno de cariño y helado. Después de despegar a Luis Manuel de su amiga, Amanda le pregunto del significado de las letras.

Elizabeth los arreglo:

UNICA

“Eres única Amanda.”

Y se abrazaron.

¿Como nos encontraste?

Elizabeth no dijo nada, solo saco de su bolsillo una flecha negra.

La Busqueda (4)

Capítulo 13

Vio solo una solución.

Bajo su cabeza y empujo a la gente con sus codos. Si, no es delicada ni sutil. Y no es como comporta la Barbie Cubana, normalmente, pero esta noche no era ni cerca de normal. Acaba de cantar y bailar con Chacal, y su amiga desapareció a la noche. Además, la estatua se quedó detrás de la gente y era su meta.

Siguió empujando y luchando como Mijain López, con sus ojos pegados al piso. Y allí vio algo.

A

Unos pasos después.

R

Un poco a la izquierda

R

¿?

ARR.

Siguió las letras en el piso. Fijo al piso con sus brazos y codos subidos para partir a la gente que normalmente estarían enojados por algo así, pero estaban tan emocionadas, felices o borrachas que no pusieron mucha atención a la muchacha de los brazos. Además, nadie puede odiar a la flaquita.

Fijaba tanto al piso que no se dio cuenta que alguien le había dado la mano derecha, y luego, alguien más a la mano izquierda.

¿Que?

Subió la cabeza y vio dos jovencitas amables. Sonriendo y calmadas. Hicieron un camino donde no hubo camino, como mágica. Amanda no entendió lo que estaba pasando, no por primera vez esta noche, hasta que vio su ropa.

Capítulo 14

El símbolo se repitió en toda su ropa.

Pero tan pequeño y sutil que solo era obvio a los del club.

ARR.

En sus playeras, faldas, gorras, zapatos y accesorios, hasta un tatuaje muy pequeño y bonito en la muñeca de una de las jovencitas. Otro detalle de la ropa de las jovencitas dio confort y confianza a Amanda. Calcetines negros.

No dijeron nada, solo apartaron a la gente hasta que llegaron.

Capítulo 15

Amanda se fue.

Amanda no era nada más.

La gente no exigió a Amanda. Exigieron a ADOSERRE, y la pidieron con mucha fuerza.

ADOSERRE!!!

ADOSERRE!!!

ADOSERRE!!!

Y Amanda Ramírez Rojas les dio lo que quisieron.

Empezó con ‘Pati’ porque durante carnaval todo se trata de fiesta, en cualquier idioma. Sintió la adoración de sus fans vestidos de ropa y accesorios marcados con ARR, y vio un mar de celulares grabando su actuación. Reciprocó el amor de todos sus fans y canto como nunca había cantado.

La gente canto con ella y bailo los pasos que ella creía, de manera tan sincronizada que pareció el grupo de baile mas grande del mundo. Amanda estaba volando. Dentro de tanta gente y tantos fans Amanda vio algo que no pudo creer. Algo que pensó que nunca vería por toda su vida. Fijo en un fan particular, y solo le vio por un detalle diminuto:

Un espacio en los dientes del frente.

¡¡No puede ser!!

Laritza Bacallao estaba bailando a sus pasos y vio muy bonita y feliz en su blusa de ARR.

La mirada sosteneron, y Laritza la dio una mirada que dijo,

¡¡¡¡¡Vaya Amanda!!!!!

Amanda dio todo a su gente y se cerró su actuación con su canción mas famosa:

Saranghaeng!

Capítulo 16

Amanda salto.

No aterrizo.

Se cayo hasta las manos de sus fans y la llevaron sobre sus cabezas mientras gritar y cantar todas sus canciones y llorar por ser tan cerca a su heroína.

De repente, Amanda estaba volando. Parto de las manos de sus fans y solo vio sus sonrisas haciendo más y más pequeñas, y el brillo de sus celulares mientras grabaron su próxima historia de Instagram.

Mas y más alto se subió. No sabía cómo estaba volando y solo vio un montón de fans mirando hacia arriba, y la demás gente festejando al carnaval.

Vio algo más.

Una sola flecha negra cayó desde arriba.

Por mirar más allá de la gente, Amanda vio la silueta de alguna figura. Le acerco y vio que era la estatua de Antonio Maceo. Dentro de un minuto estaba bajando del cielo negro en la dirección del héroe nacional y de la esquina de su ojo vio algo familiar. Algo que no entendió pero que ya había visto algunas veces.

Una flecha negra. Esta vez descansando en la mano extendida de Antonio Maceo. Eventualmente Amanda sintió el piso debajo de sus pies, y miro hacia arriba.

Capítulo 17

Por fin la emoción, dificultad, confusión y cansancio alcanzo a Amanda. Sintió debajo de la estatua y lloro. No puedo seguir. Es demasiado, ni se lo que estoy buscando, es toda una locura. Ya, quiero irme a casa.

¡Casa!

¿Qué piensan mi mama y Luis Manuel? No les dije nada ni por donde fui.

Y Elizabeth, se fue.

¡Quiero despertar de esta pesadilla, ya!

Amanda aprovecho la soledad en la estatua. Con toda la gente festejando en Carnaval pudo quitar las emociones de las ultimas horas. Lloro un poco mas y cuando por fin pudo limpiar las lágrimas de sus ojos vio que, de hecho, no estaba completamente sola.

Al otro lado de la estatua se paro un pájaro. Tan alto como un hombre, con flechas negras. El raro es que no le dio miedo. Ni la sorprendió. Después de todo lo que había pasado en esta aventura, nada la sorprendió. También, dio cuenta que fue el pájaro que la había llevado aquí, y que así ha volado por primera vez en su vida.

Le acerco.

Capítulo 18

Mientras le acerco, vio que era un cisne. Muy elegante, muy bonita y con flechas negras tan brillante que dieron luz a la oscuridad de la noche. Sin embargo, lo que captivo Amanda no fueron las flechas ni el tamaño del cisne, era algo más. Sus ojos. Ojos morenos, amables y familiares. Ojos que le dieron confort y confianza y le aseguraron que estaba segura y que no estaba sola, que nunca estaría sola.

El cisne metido sus aletas delicadamente sobre los hombros de Amanda y la dijo,

“Amanda, lo tienes”

Capítulo 19.

La aventura resumo.

El tesoro estaba al alcanza. Aun no sabía que era, pero Amanda tenia la confianza de que estaba a punto de descubrir lo que había buscado por horas y horas.

Miro de nuevo a los ojos del cisne, y entonces a la mano de Antonio Maceo que tenia la flecha negra.

“Para allá vamos,” dijo el cisne, y de nuevo Amanda estaba volando. Siguieron la mano extendida de Antonio Maceo.

Image: David Clode

La Busqueda (3)

Capitula 8

Se bajaron del autobús y de inmediato tuvieron un problema.

Entre ellas y Antonio Maceo era la fiesta mas grande de Cuba. Hubiera sido imposible caminar atreves de toda la gente y flotas y bailarines.

“¿Qué hacemos Tae?”

“Tengo una idea.”

Mientras los jóvenes apuraron hacia “…creíste que yo me iba a tirar…” las soldadas caminaron hacia una casa. Entraron y Elizabeth dio cuenta que la casa estaba vacía. Completamente vacía. No hubo nadie. Iba a preguntar a Amanda, pero ella tenía prisa. Se dirigió a Elizabeth a un cuarto y allí Amanda saco dos maletas desde debajo de una cama.

Elizabeth no entendió porque estaba en la casa de un desconocido sacando maletas al azar, pero no entendió nada de lo que había pasado dentro las ultimas horas. Se quedo confundida por la fogata, los dibujos, la música de BTS y el viaje loco por autobús. Por eso, no dio mucha atención a las flechas negras debajo la cama de donde su amiga saco las maletas. Al mismo tiempo, acordó que cuando sales con Amanda, todo se puede pasar.

Elizabeth tenía que saber,

“¿De quién es esta casa?”

“De una amiga.”

Capítulo 9

La nueva ropa las permitió mezclar fácilmente con los festejaros. Si, atraco atención de los niños, pero la ignoraron porque tuvieron una meta, un objetivo importante. No sabían que era, pero sabían que era un tesoro mas valioso que el oro, y sintieron prisa en encontrarlo.

Ignoraban también su hambre y cansancio, y el calor que estaba aumentando por todos los cuerpos moviéndose a la música. Ignoraban a todas las flotas con jóvenes encima, bailando como solo pueden bailar los cubanos, vestidos de toda manera de disfrace muy vibrante y extravagante y llenos de alegría y emoción intoxicante. Elizabeth hecho un vistazo a la flota mas cerca y fijo en el disfrace de una bailarina con muchísimas flechas por la parte en su cabeza, y pensó en cuanto se tarda en hacer un vestido así. Le hizo pensar, también, en las flechas negras en la casa.

“Lisa, ven,” dijo Amanda.

“¿A dónde vamos?”

“Para allá, no hay paso por aquí.”

Amanda tenia razón, el carnaval estaba creciendo minuto por minuto.

Las amigas pato y tejido entre la gente y de alguna manera llegaron a una casa. Entraron, y estaba vacía. Completamente vacía. No hubo nadie. ¿Están en la fiesta? Parece que si, como el resto de Santiago, y el resto de Cuba.

“¿Tienes hambre?”

Elizabeth tenia mucha hambre. Ya estaba tarde y las aventuras de la noche le dieron una gran hambre, pero no quiso robar comida de la refrigeradora de…

“Una amiga”

Capítulo 10

Después de matar su hambre y sed, las muchachas siguieron con su misión. Han viajado un poco mas cerca de la estatua de Antonio Maceo, pero aún se quedó más distancia. De hecho, no quedo mucha distancia, quedo un montón de gente. La gente bloqueó el camino al tesoro.

Resumieron la batalla con la multitud y sintió imposible, cuando de repente escucharon algo. Entre la música y los gritos de la gente, escucharon una palabra.

“Amanda!”

Vino desde arriba.

“Amanda!”

Vino de…no, es imposible.

Vino de la flota del Chacal.

El cantante estaba llamando a Amanda y señalando que le sube a su flota.

Las amigas se miraron una al otra.

Pues, no hay otra manera de pasar por toda la gente y no habrá otra oportunidad de bailar y cantar con El Chacal, especialmente no en La Maya.

Subieron y vieron la multitud a su alrededor. Por todos lados vieron mas y mas gente bailando, tomando, comiendo, cantando y festejando. Se les dio fatal estar al frente de tanta gente, pero la energía y la emoción del carnaval les dio coraje y saben que hay que enfrentar a los miedos para lograr en la vida, y para encontrar tesoro más valioso que el oro. Empezaron a bailar y disfrutar la fiesta más grande de Cuba.

Apoyaron al Chacal en cantar sus canciones favoritas y bailaron juntas con su grupo encima de la flota, a la adoración de sus fans. Pero un poco mas adelante vieron algo, algo que termino su tiempo con El Chacal.

Capítulo 11

La flota del Chacal estaba a punto de dar la vuelta a la izquierda, pero la estatua estaba a la derecha y si siguieron festejando no llegarían a su meta. Son fans del Chacal, pero también son personas ambiciosas y dedicadas.

“Gracias Chacal, pero tenemos que bajar.”

“Bueno muchachas, gracias,” y con eso Chacal grito a todos sus fans.

“¡Mi gente, La Barbie Cubana y La Reina Elizabeth!”

Woooooooooohooooooooooooaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Y todos se volvieron locos por ellas.

Capítulo 12

Amanda estaba sola.

Un minuto estaba al lado de Elizabeth aceptando la adoración de los fans del Chacal, y el próximo no pudo ver su amiga. Solo vio un grupo de gente muy animados rodeando a Elizabeth, y un montón de flash de sus cameras.

Ella se fue.

¿Son fans del Chacal? ¿Fans de reggaetón, fans de juegos de computadora quien han viajado a Cuba para ver a Elizabeth? Amanda no sabía. Estaba preocupada por su amiga, pero de nuevo no pudo mover. Los fans del Chacal la estaban felicitando y gritando, pero Amanda solo quiso seguir con la misión.

Sola.

¡Mejor que este tesoro vale la pena!

La Busqueda (2)

Capítulo 4

Amanda tuvo que capturar la atención de su amiga sin despertar a la familia. No es que son niñas malas, solo que la misión era algo que solo los verdaderos fans de BTS entenderían y aguantarían.

Por eso, ella saco papel y un lápiz, y escribió cuatro letras, una en cada pedazo de papel. Solo cuatro letras, pero cuatro letras muy importantes. Después, tiro los papelitos atreves de la ventana que estaba llevando el aire fresco al cuarto de Elizabeth.

1

2

Elizabeth escucho algo raro. Un sonido pequeño, pero no lo dio mucha atención. Después de un día con mucho calor, por fin estaba quedando dormida.

3

¿Que fue?

4

Ya tuvo que investigar. ¿Era animal? Espero que no, a Elizabeth no le gustaron los insectos. Con la luz de la luna, ella vio los cuatro papelitos.

Qué raro, pensó.

Abrió el primer papel.

M

El Segundo.

A

El tercero

Y

¿Qué onda? ¿Estoy sonando?

Y abrió el cuarto.

R

¿MARY?

No.

¿MARY?, ARMY. Y de inmediato Elizabeth abrió la cajita secreta que había preparado con Amanda por momentos así. Dentro de dos minutos, estaba al lado de su amiga. Al punto de seguir con la misión, Amanda vio, por la luz de la luna, que la cara de Elizabeth estaba pintada como soldada.

“ARMY,” susurró Elizabeth como explicación. Un poco excesivo, pero bueno, pensó Amanda.

Dentro de 30 segundos la soldada prendió la luz de su celular para navegar las calles oscuras de La Maya, pero de inmediato Amanda lo cubrió.

“Como navegamos sin luz?”

“Seguimos a los diamantes en el cielo,” le dijo Amanda, echando sus ojos hacia arriba. Elizabeth vio la luz de las estrellas reflejado en los ojos morenos de Amanda, y reconoció la dedicación, enfoque e inteligencia por lo que estaba conocida.

Caminaron de manera muy callada atreves de las calles de La Maya mientras la gente que no estaba al carnaval durmieron. Elizabeth estaba a punto de preguntar la razón por la misión cuando la escucharon.

Música.

Pero no la música de la fiesta. No era Los Van Van o Los Cuatro. Era 21st Century Girls. Y como un par de niñas del siglo veinte uno, las amigas la siguieron.

Capítulo 5

21st Century Girls las dirigió al cerrito a las afueras de La Maya. El cerrito que hace un par de horas estaba bronceado por el atardecer, pero ya agarro la oscuridad de la noche y dio los K Popers un poco de miedo. Tuvieron que ignorar a su miedo y seguir con la misión.

Acercaron el cerrito por la luz de las estrellas y dejo atrás la música de carnaval. Todo era callado y oscuro. De manera automática, las amigas se dieron la mano y subieron el cerrito. Lo que vieron al otro lado no hizo sentido.

Hubo una fogata, sin fuego, y tres palitos de dos metros de altura. Alrededor de eso la tierra estaba vacía. Nada.

Lentamente y con mucho cuidado bajaron el cerrito, mano en mano, hasta que llegaron a la fogata. Estaban solas, completamente solas, y se sentaron contra su piel el aire fresco de la noche. Se sentaron también el miedo del uno al otro.

De repente, la escucho.

Desde la nada.

Fire

El coro de la canción nada más. Sin la energía y ritmo de la original. Muy callada, de susurros, casi como una fantasma.

Una vez más.

¡Dos veces más, y ya!

Se miraron al uno al otro.

¿Qué hacemos?

Fire?

Y de inmediato averiguaran que la solución se quedó con la fogata.

Elizabeth saco fósforos de su maleta, y los cuatro papelitos de ARMY. Encendió a la fogata y las amigas agregaron papelito tras papelito y más palitos. Dentro de poco la fogata dio luz a la noche y a los tres palitos parados a su alrededor. Tomando unos pasos detrás, Amanda y Elizabeth descubrió la razón por su visita, la razón por ser convocadas al cerrito.

En cada palito era un dibujo. Tres dibujos de alta calidad. Dibujos de mano.

Uno de JHope

Uno de Taehyung, y el ultimo de Namjoon.

“Son tuyos,” declaro Amanda, admirándolos de nuevo.

“Si, pero como, ¿porque y que significa?”

Mientras buscaron una explicación de la presencia de los dibujos de Elizabeth en el centro de la nada, la fogata se bajó y los dibujos regresaron a la noche. Todo puso oscuro y callado de nuevo, y supieron que era hora de mover.

¿Pero a dónde?

Capítulo 6

Sintiendo el aire fresco y el silencio del lugar, las amigas tuvieron prisa de salir. Pero aún no sabía por dónde irse. Solo supieron que las pistas fueron dentro de los dibujos de Elizabeth.

“My Universe?” adivino Amanda, y echo un vistazo hacia arriba de nuevo. No.

“Spring Day,” propuso Elizabeth, pero no. Siempre hace verano en Cuba.

“Seoul?” Y aunque ellas dos tienen muchas ganas de visitar al hogar de K Pop, sabían que no era posible. Algún día, quizás, pero hoy no. Hoy tuvieron que encontrar lo que buscaron. Primero, las toco descubrir exactamente lo que estaban buscando.

“Blood, Sweat and Tears,” adivino Amanda, antes de despedir la canción.

“Espera, quizás es eso. Blood, Sweat, Tears, Historia, lucha, Guerra, así es, héroes nacionales…” Por fin las horas de estudio aburrido valió la pena para Elizabeth. Los fines de semana cerrado en su cuatro memorizando todos los hechos y fechas de la historia. Por fin eran útiles.

“Si Lisa, lo tienes, la estatua de Antonio Maceo.”

“Wamo’ pa allá!”

Capítulo 7

“Pero ¿cómo?” pregunto Elizabeth. “Está lejos, no podemos caminar y ya está tardando.”

Y Amanda se acordó de la invitación a festejar con sus amigos.

“Por autobús.”

“Mmmmmmmm”

“¿Qué pasa?”

“No sé si aguanto otro Boy With Luv,” dijo Elizabeth, “El autobús será lleno de ellos, poniéndose locos.”

Tenía razón, y Amanda sabía que ellas dos llamarían mucha atención por parte de los niños. El precio de la belleza.

“¿Recuerdas la canción de Beyonce?”

“¿Cual?”

“Si Yo Fuera un Chico.”

“Si”

“Pues, vamos como chicos. Ya llevamos ropa de soldados, solo hay que fingir que somos niños y no nos molestaran.”

“Bueno guapita,” respondió Elizabeth en voz de hombre, y se rieron mucho.

“Fíjate, todos se ponen disfrace para Carnaval. Para mezclar y evitar sospecha, solo hay que actuar loco.”

“Fácil para ti,” dijo Elizabeth.

“Wamo”

Llegaron al autobús y estaba subiendo un montón de gente listo para bailar, emborracharse y festejar. Fue fácil mezclar con los jóvenes vestido en todo tipo de ropa y maquillaje. Después de subir al autobús festejero aun no sabían lo que estaban buscando, solo que era importante, y que cada minute se convierto más urgente.

El conductor, mientras, estaba tardando por ninguna razón. Se paro y empezó a cantar las canciones de Los Van Van y Gente de Zona – todas le canto muy mal y como si no había cantado ni una vez en toda su vida.

El autobús no muevo ni un metro. A Amanda no le gusta esperar. Uso su mejor voz de hombre, y grito sobre el ruido de los festejaros y el conductor:

“Shut up and drive!”

La Busqueda (1)

Capítulo 1

“Escuchen eso?” pregunto Amanda a sus amigos.

“Cual?”

“¿La música, la escuchen?”

“Pues sí, claro,” respondió a sus amigos, mirando a Amanda si fuera media rara. Cada año se escucha la música de carnaval desde La Maya, a pesar de la distancia a Santiago. Es el festival más grande de Cuba; la fiesta más grande de Cuba.

“Claro que la escuchamos, y vamos tan pronto que llegan los demás,” declaro un amigo.

“No. No el Casino y la Salsa, la otra música,” dijo Amanda.

“Reggaetón?”

“No, permission to dance, viene de aquel lado,” y Amanda punto al cerrito al lado contrario de Santiago, al lado de la carretera que lleva los turistas a las playas de Baracoa. El Cerrito que ya se pareció bronceado por el atardecer.

“Permission to dance, que significa eso?” pregunto un amigo.

“Permiso para bailar.”

“Permiso para bailar, que locura es eso Amandita? no necesitamos permiso para bailar, ¡¡¡somos cubanos!!!”

“Gente de Zoooooona,” se gritaron.

A Amanda le encanto la energía, los chistes, la compañía y solidaridad de sus amigos, y ha disfrutado las fiestas, dentro y fuera del salón, con ellos desde pequeños. Siempre la hicieron reír a pesar de lo que estaba pasando.

“Amanda, vienes?” la pidieron, a punto de abordar el autobús a Santiago.

“Si, ven Amanda, ven a festejar con nosotros, ¡por fis!”

Pero Amanda no pudo. Quizás fue los examines, las clases extras, la falta de sueño o la presión de mantener sus altos resultados, pero no estaba del humor de bailar y festejar por toda la noche. Además, no pudo quitar de su mente como y porque ella escucho la música de BTS entre la música del carnaval.

“No gracias, nos vemos mañana chicos. Chaito,”

“Mañana? No creo…” y parto el autobús a la fiesta más grande de Cuba.

Capítulo 2

Amanda despertó con muchas preguntas.

No hizo ningún sentido escuchar la música de BTS entre la música del carnaval, y de la nada.

¿Y porque la música solo se revelo a ella?

Checo su teléfono. Todos los demás estaban dormidos o festejando, y no pudieron ayudar con esta rompecabeza.

Necesito café, decidió. Mientras preparar el café, Amanda vio una nota sobre la mesa. Un papel doblado. Se lo abrió y vio un mensaje.

What you seek is very important Amanda. A treasure more valuable than gold. A treasure found through fruits, friends and festivals.

¿Que?

Escrito en inglés. ¡Que tortura!

Nunca voy a resolver este problema.

Amanda regreso a acostar. Era demasiado. Música de la nada, notas en inglés. He de ser una pesadilla. Si, es una pesadilla nada más. Si me pongo a dormir, habrá terminado la pesadilla al despertar.

Pero ella no pudo dormir y tiro y giro en el calor de la mañana hasta que se levantó para tomar un vaso de agua. Cuando subió el vaso, vio otra nota sobre la mesa, al lado de la nota en inglés. Esta nota también estaba llena de palabras, pero escritos en lápiz, pintura y crayón de muchos colores y con letras grandes y pequeñas.

Lo que buscas es muy importante Amanda. Un Tesoro más valioso que el oro. Un tesoro descubierto atreves de fruta, amigos y festivales.

¿Que?

¿Qué significa todo eso?

Tesoro, fruta, amigos, oro. ¿Nadie tenía sentido – y más de nada, quien escribió la nota en inglés?

En este momento, Luis Manuel entro a la sala. Llevo unos carros en sus manos, que estaban cubiertas con crayón, colores y pintura.

Sonrió y dijo a Amanda,

“¿Un besito?”

Capítulo 3

Un tesoro más valioso que el oro.

¿Qué puede ser?

No sé qué es, pero sé que lo quiero tener, sabia Amanda. Las respuestas a sus preguntas aparentemente se quedaron dentro de fruta, amigos y festivales, y no estaban dentro de su casa.

Entonces, Amanda salió a pasear, esperando que una caminata le ayudaría a aclarar a su mente y conseguir respuestas a todas las preguntas nadando en círculos por su cabeza. Buscaría las respuestas en las calles de La Maya.

Paso por su escuela y unas tiendas, y por la esquina vio un viejito vendiendo la merienda. El viejito se pareció amable y Amanda tenía un poco de hambre, así que compro fresas para alimentar a su cerebro.

Continuo con su paseo mientras disfruto el sabor de las fresas en el calor famoso de La Maya, y se dio cuenta porque se llama Rincón Caliente. Paso por las casas de sus amigos y pensó en visitarles antes de recordar que todos estaban dormidos o aun festejando.

A la próxima esquina vio otro viejito vendiendo merienda y le ofreció frambuesa.

“Son muy ricas,” le prometo.

“Muy, muy ricas y sanas.”

Probablemente tenía razón, pero lo que Amanda antojo ahorita era agua fresca para sobrevivir el calor y humidad incesante, que le hizo sudar y cansar. Me tengo que sentar y descansar. Cansada y confundida, Amanda andaba hacia Parque José Martí. Se sentó y miro a las familias escapando del calor, los niños jugando, y los pájaros buscando su propio tesoro entre los árboles. La escena era placenta y ayudo en quitar de su mente la búsqueda por un tesoro más valioso que el oro.

Un viejito empujo su carrito hacia Amanda y ella vio unas botellas de agua fresca. Ay, que salvavida. Compro una botella y el viejito la miro con ojos sabios, llenos de la sabiduría de todos sus años.

“Toma la zarzamora mi niña.”

“Ay, no gracias señor, muy amable pero no gracias.”

“Si, tómala, gratis,” le dijo, “hay que alimentarse con comida sana y gente sana en el viaje de la vida mi niña, para fortalecerse por cualquier desafío, y nunca jamás sabes el tesoro que encontraras.”

Y con eso desapareció – a la nada.

La zarzamora sabio rica como prometió el viejito, y con el agua fresca mejoro su humor y activo algo en su mente. Regreso a la rompecabeza y pensó en lo que había pasado desde que salió de la casa, y especialmente en las palabras sabias del viejito.

Comida sana y gente sana, tesoro, desafío…

Gente sana – pues, familia, amigos…

Comida sana – fresa, frambuesa, zarzamora, todas frutas.

Fruta

Fruit, friends and festivals.

Si, claro

¿Pero cuál es la conexión entré fruta y amigos?

Amiga, fresa, frambuesa, zarzamora.

Si, eso es, zarzamora – mora, Elizabeth, y Amanda sabía lo que tenía que hacer.

Crime Busters

A torrent of furious comments flooded the Pitchfork Facebook page.

“No more crime.”

“Fight dirt and crime.”

“Crime-free homes!”

“Live crime free,” cried the residents, who were sick of the crime spree sweeping their city. Sick of inaction. Sick of endless break-ins, vandalism, graffiti and theft – and scant arrests.

“Don’t tolerate crime any longer,” and so it continued, until the vitriol fomented into calls for action. Someone soon set a date and time to take back the streets and do what the police couldn’t or wouldn’t do. Members unleashed their despair at the regularity of the crimes, the brazen nature of the offences and the age of the perpetrators.

“Bloody kids, get away with murder…”

“I blame the schools. Too much black-armband history.”

“Not enough grammar and spelling!”

“Bring back the cane!” they ranted.

“Yeah, and too much greenwashing, nuthin’ wrong with good ol’ Chalk and Talk!”

As a teacher, Andrew was well aware of the limitations of Chalk and Talk, and he had no desire to engage with the latest social media hysteria. Nor did he need to. He heard the contorted philosophy of the Pitchfork parents through his students, and knew the vigilantes were planning to purge the city on this particular Saturday night. Thus, he locked himself in like a grumpy neighbour on Halloween.

Alas, on this night of nights, Dickens by candlelight was not enough to distract Mr Mitchell from the frenzied commotion on the street. He tiptoed through the darkness and peeled open the front door. He peered through the security grill and was summarily shocked, because he was blissfully unaware of chats that had occurred deeper inside the web since the first call to arms.

Bold claims were made, shared, liked and reposted.

“It ain’t neighbourhood watch,” they boasted, “…this is war!”

As users shared tips on acquiring actual pitchforks and other weapons, one post would dramatically change the course of the ‘street cleaning’ operation.

“Crime Busters” read the post, with a link which promised everything anyone would ever need to rid their life of crime forever. Credit cards were extracted and crypto accounts activated. Crime Busters sold out of stock in minutes.

That one comment explained Andrew’s utter disbelief as he peaked through his CrimSafe into the floodlit street.

The angry mob were rampaging through the streets, but instead of brandishing pitchforks and other weapons of war, they were armed with branded buckets, soaps, sprays, rubber gloves, brushes and assorted cleaning products.

“No more crime,” they yelled.

“Fight dirt and crime!”

“Blast away the scum”

First thing Monday morning, Jayden was summoned to the Pitch Palace at Brilliant Brands and Concepts.

“It’s a rare privilege for a junior to lead a campaign, Jayden, so tell me, have you heard of spell check?” asked his boss, in a tone reminiscent of Jayden’s high school English teachers.

The boss motioned to Jayden’s elaborate storyboards.

“Remind me, what is the name of our client?”

“Oooh,” Jayden finally clicked.

“Grime Busters”

Image: Luis Villasmil

Ralph The Rowdy Rooster. Chapter 8

Chapter 8

Cock-a-doodle-doo!

Cock-a-doodle-doo!

Edie woke up. She rolled over and looked at the clock:

6am

She rolled over again

Wait, what?

6am, the clock read. She wasn’t wrong, and she wasn’t dreaming.

Yeah, they did it!

She rushed into Yarrow’s room. He wasn’t bashing toy soldiers together. He was lying on his bed with a huge smile on his face.

“Good morning,” they chirped at Mum and Dad when they went into the kitchen for breakfast.

“You’re looking very happy and energetic today,” their Mum commented.

“Yes, Ralph woke up at 6 o’clock this morning, not at 4 o’clock.”

“Wow. How did you do it?” asked Mum.

“We got another rooster from Mr Hart on the next property, and we put that rooster in the pen with Ralph,” said Edie.

“Yeah, he just wanted a friend,” explained Yarrow.

That day at school, Mrs Kauff asked a question. Edie shot her hand up in the air.

“Yes Edie”

“Photosynthesis,” she answered.

“Correct, well done.”

At recess, Yarrow played handball again and made it to King. He stayed there all during recess, and he stayed in King all the way through lunch. He was unbeatable.

Yarrow and Edie were happy and relaxed when they got home from school. They dumped their bags and raced through the house towards Ralph’s pen.

“Where are you going in such a hurry?” asked Dad.

To play with Ralph and … they still hadn’t chosen a name for the new rooster.

“Well, you’ll need this,” and Dad handed Yarrow an extra bucket of food scraps.

Yarrow and Edie scattered the double dose of food scraps all over the pen, and tried to decide what they should call Ralph’s new friend. When the roosters finished eating, the children started chasing them all over the enclosure. They ran around and around and around while smiling and laughing with energy and happiness.

Suddenly, Ralph stopped. Then the new rooster stopped. So did Yarrow, then Edie. Ralph put his beak up in the air, like he was smelling something, and Yarrow and Edie copied him.

What did they smell?

PIZZA!

Image: Arib Neko

Ralph The Rowdy Rooster. Chapter 7.

Chapter 7

Cock-a-doodle-doo!

Cock-a-doodle-doo!

Edie woke up. She rolled over and looked at the clock:

4am.

She got up and walked into Yarrow’s room.

“This is our last chance,” she declared. “I’ve got an idea and I think it will work, but we have to walk all the way to Mr Hart’s property.”

“What’s your idea?” asked Yarrow, who was very tired and confused, but desperate to know how Edie planned to finally stop Ralph from waking up at 4am.

“I’ll tell you when we get there. We have to hurry. Get your gloves, beanie and rain jacket. Let’s go!”

Yarrow wanted to remind his big sister that it was cold and raining outside – and still dark. Then he remembered that Edie could be very determined. Not bossy, just determined.

Two intrepid little adventurers slid their cold feet into their gum boots, zipped up their rain jackets and started sloshing through the mud. Yarrow wasn’t enjoying the cold because he much preferred summer, but one thing he did like about winter is that he could see his breath. He found it fascinating. He couldn’t see anything this morning, though, just the wet ground in front of him.

When Mum and Dad woke up, all they saw were two pairs of gum boots missing from the veranda, and two sets of prints in the mud; some small prints, and some even smaller prints.

Meanwhile, Yarrow and Edie wound their way through the narrow bush trails that they’d walked so many times they could find their way in the dark, without even thinking. Yarrow started wondering about Edie’s brilliant plan, and all of the other methods they had tried in the last few months.

First, they’d talked to Ralph, in English and in Yarrow’s special language. They tried dancing, sport and cartoons, and even made a clock. They also thought about painting pictures of the sun or teaching Ralph to how to count, whisper or hold his breath, but they didn’t get to try any of those ideas because they fell asleep. They were always falling asleep.

On this cold winter morning, however, they stayed awake long enough to walk all the way up the slippery, steep hills and watch the sun rise over the trees, just as the rain stopped falling. It was a stunning sight.

Mr Hart greeted them with a mug of hot chocolate and they all sat on his veranda watching the world wake up. Not long after they finished their hot chocolate, the intrepid little adventurers were walking home with a slightly heavy container that Mr Hart had kindly given them. The container was holding something important, something very important.

Image: Arib Neko

Ralph The Rowdy Rooster. Chapter 6.

Chapter 6

Cock-a-doodle-doo!

Cock-a-doodle-doo!

Edie woke up. She rolled over and looked at the clock:

4am.

Another day, another battle to stay awake. Edie and Yarrow were so tired, and to make it worse, the mornings were getting colder, especially at 4am.

That afternoon, Edie was doing her homework, and Yarrow was watching cartoons. Suddenly, Edie heard a strange noise. It wasn’t plastic toys smashing together.

She heard it again.

I’ve heard that sound before, she thought to herself, but her tired brain couldn’t remember exactly what it was. Oh well, never mind, and she went back to finishing her homework. Well, actually, it wasn’t homework, it was the work she didn’t finish in class. Do you know why she didn’t finish it?

That’s right!

Eventually she managed to finish her homework and she decided to visit Ralph. She didn’t have a plan and she didn’t know what she was going to say. She thought that if she stayed in his enclosure for long enough, she might think of a brilliant idea.

When she entered, she was shocked by what she saw. Rather, she was shocked by what she didn’t see. She couldn’t see Ralph. She checked in all his favourite hiding spots, she called out his name and she ran around the pen. Nothing.

Where could he be?

This is not good, Edie knew. Ralph ate the family’s food scraps and made the soil good for planting seeds that became fruit and vegetables. Mum and Dad would not be happy.

She sat for a while and tried to brainstorm a solution, but it was no use. Plus, she was getting cold and hungry, as well as tired. She walked back inside and slumped on the lounge next to Yarrow while he watched his cartoons. She didn’t like his cartoons, but she was too exhausted to think.

Then she heard it again, the familiar noise.

It was very quiet, but it was coming from the lounge. She heard it again. It came from the space between her and Yarrow.

Wait, I know that sound, it’s Ralph. Edie looked around at her Mum, who was working on her laptop. Then she slowly lifted the blanket off the cardboard box between herself and Yarrow. She saw the airholes Yarrow had punched in it, and Ralph’s two little eyes looking up at her.

Yarrow and Edie looked at each other, then slowly at their Mum. Yarrow looked at Edie as if to say,

Don’t tell Mum. They both knew they would be in a lot of trouble for taking Ralph out of his pen.

“Why?” Edie whispered.

“To watch the cartoons,” Yarrow explained. “They help me relax, so maybe they’ll help him relax.”

Edie had to think quickly.

“Distract Mum,” she ordered her little brother.

Yarrow didn’t know what to do so he walked towards his mum and pretended to cry, except it sounded more like he was laughing, or singing, or choking…

It didn’t matter. Their mum was distracted and Edie was able to lift the box ever so quietly and tip toe out of the house to release Ralph back into his pen.

Phew, that was close!

Image: Arib Neko